Es un padecimiento articular que afecta principalmente a los cartílagos (tejido que cubre los extremos de los huesos en las articulaciones). Cuando se presenta, la capa superior del cartílago llega a desgastarse e incluso romperse, causando el roce continuo entre los huesos. A través del tiempo, la articulación puede perder su aspecto normal. Es importante contar con un diagnóstico médico adecuado que permita determinar el tratamiento ideal para el paciente, el cual estará enfocado a aliviar el dolor, aumentar la fuerza en las articulaciones y mejorar la capacidad de movimiento. Métodos como la aplicación de frío y calor, así como la fisioterapia pueden ayudar a mejorar la condición del paciente.
En la mayoría de los casos, la causa precisa que origina esta enfermedad es desconocida, sin embargo, se le ha relacionado directamente con el proceso de envejecimiento, pues con el paso del tiempo las articulaciones se desgastan debido a su uso. No obstante, también existen factores metabólicos, genéticos, químicos y mecánicos que pueden influir de manera directa en su desarrollo.
La osteoartritis se puede clasificar en dos tipos:
- Primaria: sucede sin ningún tipo de lesión o causa aparente.
- Secundaria: tiene su origen en otra enfermedad o afección como lesiones, trastornos inflamatorios (como la artritis séptica), trastornos metabólicos (como acromegalia) y problemas con la anatomía.
Los síntomas más frecuentes de la osteoartritis son:
- Dolor intenso en las articulaciones, que suele incrementarse cuando se realiza algún ejercicio o después de cargar un peso considerable.
- Dolor en las articulaciones cuando llueve, a causa de la humedad.
- La articulación en movimiento rechina.
- Inflamación en las articulaciones y movimiento limitado.
- Rigidez, sobre todo por las mañanas.
Existen factores que incrementan la posibilidad de padecer esta enfermedad, como tener más de 70 años, ya que a esta edad puede aparecer una afectación en las articulaciones debido al desgaste natural que ocurre con el paso del tiempo. Después de los 55 años es más común que esta enfermedad se presente en mujeres que en hombres:
- Sobrepeso: el exceso de carga para las articulaciones puede incrementar su desgaste y tensión.
- Alimentación deficiente: no consumir suficientes vitaminas C y D puede ser un factor con cierta influencia en el desarrollo del padecimiento. Pueden encontrarse en frutas y verduras, aunque hay otras fuentes ricas en vitamina D como la leche o margarina fortificadas, así como suplementos de venta libre.
- Sedentarismo: llevar una vida sedentaria no es benéfico para la salud articular, se recomienda la actividad física al menos 3 veces a la semana para mejorar.
- Tareas repetitivas en el trabajo: se ha relacionado directamente la aparición de la osteoartritis con la realización de tareas repetitivas en actividades laborales que involucran ponerse de rodillas o en cuclillas, especialmente cuando se levanta peso.
- Lesiones deportivas: las cuales pueden evitarse utilizando el equipo adecuado y las indicaciones del instructor y especialista.