Aproximadamente 2/3 de nuestro cuerpo está compuesto por agua, y la deshidratación sucede cuando nuestro cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como debería.
La deshidratación se clasifica en leve, moderada ó severa, dependiendo del porcentaje de líquido corporal que se ha perdido, esta última puede ser mortal de no ser atendida.
Las pequeñas pérdidas de líquidos no representan un problema grave, pero entre más grande sea la cantidad de pérdida de líquidos la persona presentará malestar y falta de energía, la deshidratación severa puede ser mortal en caso de no ser atendida.
La causa más común de deshidratación es la pérdida aguda de líquidos y electrolitos por gastroenteritis aguda de origen viral, bacteriana ó de otra etiología, que genera el vómito y la diarrea.
Los bebés, niños y ancianos debido a su peso corporal bajo y el alto metabolismo con el agua y los electrolitos, son más susceptibles que los adultos a sufrir deshidratación.
Las personas enfermas que tienen un gasto urinario excesivo, como en el caso de la diabetes no controlada o por medio del uso de diuréticos, pueden sufrir una deshidratación severa.
Otra de las causas dónde el organismo pierde agua, sales y minerales son: la sudoración excesiva, por ejemplo a causa del ejercicio ó fuertes actividades físicas, el exceso de calor, insolación, fiebre, la resaca ó cruda que es una respuesta a la deshidratación causada por el alcohol, entre otras.