La diabetes se presenta cuando el organismo no produce suficiente insulina o no la utiliza de forma adecuada; desafortunadamente esta enfermedad es cada vez más común entre la población mexicana.
Para aclarar este punto, cabe señalar que la insulina es una hormona que producimos de forma natural y es necesaria para transformar el azúcar, el almidón y algunos alimentos en energía, la cual es necesaria para realizar todas las actividades de nuestra vida cotidiana. La diabetes se desarrolla cuando los niveles de azúcar rebasan los límites o parámetros normales.
El paciente diabético se vuelve más vulnerable a presentar infecciones con mayor frecuencia; su circulación sanguínea se puede ver obstaculizada y manifestar sensación de entumecimiento y hormigueo en manos y pies, además, le es más difícil llevar a cabo el proceso de cicatrización de heridas y puede experimentar visión borrosa.
Otros síntomas que se pueden presentar son:
* Pérdida de peso sin desearlo: uno de los factores que influyen en este síntoma es el esfuerzo que hace el organismo para producir la energía que necesita, agotando músculos y grasas acumuladas.
* Orina con mayor frecuencia: ya que al aumentar el nivel de glucosa en la sangre, los riñones trabajan más para desecharla.
* Sed en exceso: debido a la cantidad de líquido que se pierde al orinar con mayor frecuencia, el organismo trata de reponerlo mediante un mayor consumo del mismo.
* Cansancio con mayor frecuencia: debido a la dificultad que presenta el cuerpo para transformar la glucosa en energía y tener un buen funcionamiento.
La diabetes es un padecimiento degenerativo, por lo que es de vital importancia apegarse al tratamiento y recomendaciones indicadas por el médico para tener una mejor calidad de vida, ya que de lo contrario, diferentes órganos y funciones se pueden ver seriamente alteradas de manera irreversible.