MITOS Y REALIDADES.
1. La colitis se cura sola y no es necesario el tratamiento médico.
¿Mito o Realidad?
Mito. La colitis No se cura sola, es necesario llevar un tratamiento adecuado que consiste, principalmente, en modificar los hábitos y costumbres alimenticios y atacar las condiciones nerviosas que propician el desequilibro de la función intestinal. Al empezar a padecer los síntomas característicos de la colitis es recomendable acudir al médico para que realice el diagnóstico correspondiente.
2. Conforme van empeorando los síntomas de la colitis, puede complicarse el padecimiento haciéndose crónico y propiciando otras alteraciones del aparato digestivo, más complicadas y difíciles de curar.
¿Mito o Realidad?
Realidad. Algunos piensan que la colitis es una enfermedad que no tiene consecuencias graves, pero la verdad es que si no es tratada a tiempo puede tener complicaciones severas, como son la formación de divertículos intestinales y úlceras de la mucosa intestinal que pueden derivar en pequeñas y constantes hemorragias difíciles de controlar, que con el tiempo van configurando variantes de la inflamación intestinal mucho más difíciles de curar, al grado que llegan a requerir intervenciones quirúrgicas para quitar las partes del intestino que han quedado seriamente dañadas..
3. Algunos creen que la colitis es una enfermedad que solo la padecen las personas de edad avanzada, inclusive, se llega a creer que es un síntoma de la propia vejez, considerando imposible que lo puedan padecer personas más jóvenes.
¿Mito o Realidad
Mito. La colitis se manifiesta en todo tipo de personas sin importar su edad o género y, sobre todo, la padecen las personas que no tienen una adecuada alimentación y que llevan una vida sometida a permanentes tensiones y muy estresada. El hecho es que, actualmente, la colitis predomina en los jóvenes. La mayoría de los casos son diagnosticados antes de los 30 años de edad, aunque la enfermedad también puede ocurrir, en las últimas décadas de la vida..
4. Las personas que padecen colitis deben llevar una dieta especial, y un régimen de vida muy riguroso en el consumo de alimentos.
¿Mito o Realidad?
Realidad. En general se recomienda, como principio básico, que las personas que padecen colitis lleven una dieta rica en fibra. Al mismo tiempo, es recomendable que la dieta sea baja en grasas y condimentos irritantes. La presencia de la fibra en la dieta debe ser a base de cereales integrales (avena, salvado ó trigo) y es primordial para que la flora intestinal que se encuentra en el colon la fermente, se nutra y se reproduzca, dando con ello una adecuada consistencia a las heces fecales. De ésta manera, la flora intestinal regula el funcionamiento del colon, previniendo el estreñimiento, la inflamación y el meteorismo, disminuyendo los síntomas del intestino inflamado ó colitis.
5. Se ha dicho que la colitis nerviosa, es un desorden hereditario, que lo padecen varios miembros de la familia y que pasa de generación en generación.
¿Mito o Realidad?
Mito. La colitis no es un padecimiento hereditario, tampoco se trasmite, ni se contagia. Sin embargo, la predisposición a tener un sistema nervioso frágil y fácilmente alterable del aparato digestivo es un rasgo que puede tener componentes hereditarios como parte de la personalidad y el temperamento. Las personas con un carácter fácilmente alterable e irascible, cuyas condiciones de vida sean estresantes y a las que les resulte particularmente difícil disciplinarse en sus hábitos alimenticios, de trabajo y de descanso, son más propicias a padecer colitis.
6. El origen de la colitis es multifactorial, es decir que son varios los factores que pueden producir esta alteración de la función del intestino grueso.
¿Mito o Realidad?
Realidad. La palabra colitis significa, literalmente, “inflamación del intestino grueso”. El colon puede inflamarse debido a numerosas circunstancias y factores, entre los más frecuentes están: la presencia crónica en el intestino de microorganismos (bacterias, hongos y parásitos) que no son erradicados porque los tratamientos son incompletos o porque los microbios se vuelven resistentes a los antibióticos convencionales, lo que provoca una alteración de la flora intestinal normal que no ayuda a la digestión; la mala alimentación (sin fibra ni frutas y legumbres) y el consumo excesivo de grasas animales, de comidas picantes, y en el caso de las personas con intolerancia a la lactosa, el consumo de leche entera y lácteos en general pueden ocasionar inflamación intestinal; la falta de ejercicio y la vida sedentaria son factores que influyen también en el padecimiento.