APARATO DIGESTIVO
Recto y ano

El recto y el ano son dos órganos que sirven para desechar los residuos que se producen después de la digestión.

El recto es una cámara que comienza al final del intestino grueso, después del colon sigmoide, y termina en el ano. Normalmente el recto se encuentra vacío, ya que las heces fecales se almacenan más arriba de este (en el colon descendente).

En el momento en que el colon llena su capacidad, las heces se transfieren al recto, provocando la defecación. Tanto los adultos como los niños mayores son capaces de frenar este estímulo, sin embargo, los bebés no tienen este control muscular, denominado control de esfínteres, que es necesario para retrasar la defecación.

El ano es una abertura que se encuentra al final del tracto gastrointestinal, es la última fase del proceso digestivo, pues por este conducto el excremento es expulsado del organismo. El ano está revestido por capas superficiales, que incluyen piel. Un anillo muscular, cuyo nombre es esfínter anal, lo recubre también, además de mantenerlo cerrado.

El recto tiene una extensión aproximada de 13 centímetros, se encuentra generalmente vacío, salvo poco antes y durante la evacuación.

Las heces fecales son acumuladas en una bolsa que recibe el nombre de ampolla rectal, es ahí donde se produce la estimulación a través de unos receptores del sistema nervioso vegetativo que permiten el estiramiento y están situados en las paredes rectales.

Es común que este estímulo para evacuar se presente tres veces al día o varias veces por semana, sin embargo, esto depende de cada individuo, así como del alimento consumido.