APARATO DIGESTIVO
Hígado

Aunque el hígado no forma parte del tracto digestivo, su función es muy importante para este sistema. Este órgano es el más grande del cuerpo, pues llega a pesar alrededor de un kilo y medio aproximadamente. Tiene múltiples funciones, aunque solo algunas de ellas están vinculadas con la digestión. Además, posee la capacidad para regenerarse, de modo que si pierde alguna parte de la masa que lo compone, puede seguir funcionando adecuadamente.

Su coloración es rojiza y tiene una consistencia frágil, pues está constituido por un parénquima (el tejido que realiza las funciones) que se encuentra rodeado por una fina cápsula fibrosa llamada cápsula de Glisson. Las dimensiones de este órgano en un adulto son aproximadamente 28 por 15 centímetros de adelante hacia atrás y 8 centímetros de espesor a nivel del lóbulo derecho.

Se divide en cuatro lóbulos:

Lóbulo derecho: Está ubicado del lado derecho del ligamento falciforme.
Lóbulo izquierdo: Se extiende sobre el estómago y se ubica a la izquierda del ligamento falciforme.
Lóbulo cuadrado: Se ve solo en la cara inferior del hígado. Lo limitan el surco umbilical a la izquierda, el lecho vesicular a la derecha y el hilio del hígado por detrás.
Lóbulo de Spiegel (lóbulo caudado): Está situado entre el borde posterior del hilio hepático por delante y la vena cava por detrás.

Los nutrientes que se extraen de los alimentos se absorben por la pared intestinal, la cual está provista de una gran cantidad de pequeños vasos sanguíneos o capilares; estos desembocan en las venas y ellas, a su vez, se unen a unas mayores que finalmente se introducen en el hígado a través de la vena porta. Esta vena se divide dentro del hígado en vasos más pequeños y es donde se procesa la sangre que les llega.

El hígado conduce la sangre, cargada de nutrientes, al torrente sanguíneo.
Al hígado se le conocen cerca de 500 funciones, entre ellas destacan:

• Produce el calor necesario para que el resto de los órganos se mantengan en óptimas condiciones.
• Los alimentos que son ingeridos y pasan a la sangre son controlados; si el organismo recibe más de lo que necesita, el hígado se encarga de convertir estos alimentos en azúcar, para almacenarla posteriormente.
• Asimismo, almacena vitaminas y hierro para que en el momento en que el organismo no las reciba, pueda administrarlas.
• Se encarga de transformar la grasa, proteínas y el azúcar en energía para el cuerpo.
• Regula la cantidad de glucosa que necesita el cerebro.
• Libera al organismo de algunas toxinas.
• Elimina los glóbulos muertos que se almacenan en el bazo.
• Procesa algunas grasas y fabrica enzimas que son necesarias para el organismo.
• El hígado es el encargado de fabricar cerca de la mitad del colesterol que se genera en el organismo, el resto proviene de los alimentos.
• Aproximadamente, el 80 por ciento del colesterol producido aquí se utiliza para formar la bilis. La bilis es una sustancia amarillo-verdosa muy amarga y secreta aproximadamente alrededor de medio litro diario. Esta se almacena en la vesícula biliar hasta que el organismo la necesite.