La garganta es un órgano en forma de tubo, pertenece a dos sistemas: digestivo y respiratorio; por un lado, es el encargado de llevar la comida hacia el esófago, mientras que por otro, conduce el aire a la tráquea y la laringe (el nombre científico de la garganta es faringe).
La faringe se divide en tres partes:
• Nasofaringe: También se llama faringe superior o rinofaringe. Nace en la parte posterior de la cavidad nasal; el techo de la faringe se llama cavum y en él se encuentran las amígdalas faríngeas o adenoides.
• Orofaringe: También se llama faringe media o bucofaringe; por delante se abre a la boca o cavidad oral a través del istmo de las fauces.
• Laringofaringe: También se llama hipofaringe o faringe inferior. Comprende las estructuras que rodean la laringe por debajo de la epiglotis, como los senos piriformes y el canal retrocricoideo, hasta el límite con el esófago.
La faringe se ubica en la porción anterior del cuello, contiene varios vasos sanguíneos, músculos de la faringe, la tráquea y el esófago. Contiene el hueso hioides, que solamente se presenta en la garganta de los mamíferos.
Otro cartílago importante de la laringe es la glotis: se trata de una abertura de la laringe ubicada debajo y detrás de la lengua. Se compone de dos pliegues de tejido fibroso que componen las cuerdas vocales, unidas a su vez al tiroides en su parte delantera, y a otros cartílagos más pequeños en la parte trasera.
El cierre de la laringe es posible gracias a que la epiglotis desciende cuando se efectúa la deglución de los alimentos, para evitar que estos la obstruyan.
En algunas ocasiones, cuando se come rápidamente, los alimentos sólidos o líquidos entran en la laringe antes de que se realice el cierre de la epiglotis, impidiendo una respiración adecuada. Este trastorno es muy peligroso, ya que se puede bloquear la entrada de aire en la vía respiratoria.
Cuando se respira, las cuerdas vocales se separan para dejar paso al aire que entra y sale de los pulmones; mientras que, cuando se habla o se canta, se juntan, reduciendo el espacio. Los sonidos que se producen al hablar son posibles gracias a que se exhalan cantidades de aire determinadas, lo que hace vibrar las cuerdas vocales y se generan ondas sonoras.
Para variar el tono que se emite, las cuerdas se pueden estirar o contraer mediante un grupo de músculos que mueven los pequeños cartílagos de la parte posterior.