• Es preferible utilizar aquellas técnicas culinarias que utilizan menos grasa, como: cocer, hervir, escalfar o cocinar al vapor los alimentos en agua; a la plancha, al horno y papillote (en su propio jugo).
• Se recomienda usar moderadamente las técnicas de freído, rebozado (enharinado y frito) y empanizado. Si se hacen caldos, es conveniente quitarles la grasa en frío, refrigerándolos y retirando la capa superficial, de esta manera se conservan mejor y aumenta su calidad nutritiva.
• En lo que respecta a las legumbres se aconseja remojarlas durante varias horas (alrededor de 8) antes de cocinarlas y al hacerlo es conveniente interrumpir el hervor a la mitad de la cocción, de esta manera son menores las posibilidades de que produzcan flatulencias.
• Con el objetivo de que los alimentos sean más apetitosos, se pueden utilizar algunos condimentos, dependiendo de cuánto los tolere cada persona.
• Ácidos: Es mejor emplear el vinagre de manzana y el jugo de limón que el vinagre de vino, pues son menos irritantes los dos primeros.
• Aliáceos: Trata de evitar los carminativos (aquellos que favorecen la expulsión de gases), pues provocan secreciones gástricas. Entre ellos se encuentran: el ajo, la cebolla, la cebolleta, la yerbabuena y el epazote.
• Hierbas aromáticas: Los que ayudan a digerir son: el estragón, el eneldo, la mejorana, el laurel, el romero y el tomillo, entre otros.
• Procura evitar las especias fuertes como la pimienta (en sus diferentes estados: negra, blanca, cayena y verde), el pimiento y el chile.